El gusto por la adulación se debe, en la mayoría de los hombres, a la pobre opinión que tiene de sí mismos; con las mujeres ocurre al contrario.

El gusto por la adulación se debe, en la mayoría de los hombres, a la pobre opinión que tiene de sí mismos; con las mujeres ocurre al contrario.


Related Posts



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *